Esta clase fue diferente a
las demás, ya que aunque empezamos con una actividad para reflexionar el tema a
discutir en clase como todas las otras semanas; la dinámica fue distinta, pues
fuimos nosotros y nuestro momento el protagonista de la reflexión.
Cuando llegué a clase, me di
cuenta que la puerta estaba cerrada, cuanto más me acercaba hacia el salón, alcanzaba
a ver a Maguis hablando, la expresión de su rostro complementaba el mensaje que
trasmitía con un tono serio. No alcancé a escuchar desde un principio lo que
compartía con los demás que la escuchaban atentamente, pero sabía que debía ser
algo fuerte por la sensación que se sentía en el ambiente. Mientras Maguis nos
compartía observé en el pizarrón unos gráficos dibujados por el profesor, con
un título en letras grandes que decía “La educación en A.L” ignoraba que quería
decir y no le presté demasiada atención pues estaba escuchando. Cuando Maguis
terminó de compartir, el Profesor preguntó ¿Cómo están hoy? Se mantuvo un breve
silencio que se rompió cuando Karo tomó la palabra y contestó la pregunta;
todos, sin temor a equivocarme sentimos un nudo en la garganta cuando Karo nos
platicó la situación por la que pasaba su mamá y como la entristecía de tal
manera que más de uno la acompañó en su sentir con lágrimas en sus ojos, al
finalizar Karo; el profesor volvió a hacer la misma pregunta ¿Cómo están hoy? de
igual manera sucedió la dinámica, pero ahora el turno fue para Alán;
sentimientos que salían desde su corazón, los compartió con nosotros que lo
escuchábamos con lo más profundo de nuestra alma tratando de ponernos en su
lugar aunque fuera por un momento y alivianar su carga; sucesivamente, el
profesor, al terminar de compartir cada uno de nosotros como nos sentíamos,
volvía a hacernos esa pregunta que siendo sencilla tenía una fuerza
inexplicable. En la dinámica continúo más adelante Lore, quien compartió por el
difícil momento que está pasando, cómo queríamos abrazarla en ese instante y decirle que todo estaría bien, su
sentimiento fue tan fuerte que tuvo que salir del salón por unos momentos; yo
continúe, expresé mi sentir respecto con las cosas que no podemos cambiar y que
quisiéramos fueran diferentes, sentía la gran empatía que mis compañeros tenían
conmigo mientras compartía con ellos algo que desconocían; Junett nos comentó
por último sus temores y preocupaciones respecto a la situaciones que vive
actualmente con su familia. Para cerrar, el profesor tomó la palabra
concluyendo con sus experiencias y objetivos a alcanzar, su buen momento y la
tranquilidad que siente en esta etapa de su vida, sin dejar de lado la
preocupación por seguir compartiendo sus conocimientos con sus alumnos. Al
finalizar, nos pidió, hiciéramos un círculo por lo que nos levantamos de
nuestras sillas, movimos las mesas y nos acercamos para poder cerrar el círculo,
nos acomodamos sin algún orden en específico quedando al lado de alguno de
nuestros compañeros, a quien debíamos ponerle nuestra mano derecha sobre su
hombro; todos cerramos nuestros ojos, se sintió un ambiente de verdadero cariño
y apoyo; el profesor nos indicó que a la persona que le tuviéramos puesta
nuestra mano sobre su hombro le dedicáramos unas palabras, que la hiciéramos
sentir bien y en manos de Dios al pedir por ella. Uno a uno fuimos hablando,
dedicándole con todo el corazón nuestra oración. Buenos deseos, ánimos,
palabras de aliento, mucho cariño y empatía entre todos. Al terminar el
profesor nos pidió rezáramos a nuestro Padre Dios con gran devoción ofreciéndole
ese momento y rogando nos indique el camino y nos de la fuerza para seguir
adelante; sentimos mucha paz en nuestro interior, y por último nos invitó a
abrazarnos y alentarnos unos a otros a continuar, fue un hermoso momento.
Volvimos a nuestros lugares,
el profesor nos hizo reflexionar sobre la actividad anterior, nos decía como
cada uno de nosotros vive una situación particular que la mayoría de las veces
desconocemos, que el contexto de las personas cambia de uno a otro y que es muy
importante saber que esto sucede en el salón de clase con nuestros alumnos y
que debemos comprender su situación aunque la desconozcamos, tener empatía y
acercarnos a ellos cuando notemos una situación especial.
Alán leyó la bitácora de la
semana anterior, mientras escuchábamos, todos estábamos pensativos, creo que la
dinámica nos había dejado demasiado sensibles. Al finalizar la lectura, el
profesor nos explicó que haríamos a continuación, saberlo nos emocionaba, pues
la clase anterior nos había adelantado algo del ejercicio de entrevista que
realizaríamos; estábamos ansiosos. Con calma nos indicó que debíamos ponernos
de acuerdo en cuáles serían las preguntas requeridas para lograr conocer que
pensaban los entrevistados en cuanto a la educación en México. Nos dejó la
decisión si nos dividiríamos o trabajaríamos los 6 juntos. Mientras nos
poníamos de acuerdo en las preguntas y nos organizábamos, el profesor ya en la
puerta nos sugirió otros cuestionamientos para conocer más a fondo la opinión
de las personas, antes de retirarse nos deseó nos fuera bien y en cuanto
llegáramos si él no estaba hiciéramos el receso.
Apuntamos las preguntas en
mi libreta, pensamos en hacer 5 preguntas sencillas, fáciles de entender y que
no resultarán tediosas.
Nos dispusimos a salir del
edificio, íbamos comentando hacia donde nos dirigiríamos, y quienes serían los
que realizarían la entrevista, entre risas y bromas, le dimos ese rol a Maguis
y a Junett, quiénes riendo lo aceptaron sin tener ninguna posibilidad de
negarse; camino a Tequis, donde decidimos ir a realizar nuestra investigación,
platicábamos, reíamos y nos poníamos de acuerdo a quiénes preguntarles y como
lo haríamos; ¿Nos presentaríamos como estudiantes que quieren ser maestros? O
¿Cómo maestros que quieren mejorar?
Más de una vez sugerí
preguntarles a varios que venían en el camino, pero con toda la razón Junett me
decía que no nos harían caso, pues iban de pasada. Maguis preparó su celular
para poder grabar las respuestas.
Arribando a Tequis,
visualizamos el lugar, detectando quienes podrían ser nuestras futuras
víctimas; casi de inmediato Maguis se topó con dos muchachas que estudiaban la
secundaria, traían prisa pues sus mamás las apuraban, pero amablemente
contestaron nuestras preguntas; creo que por ser la primera, no seguimos muy al
pie de la letra la estructura de preguntas preparadas. Terminando de platicar
con ellas, vimos un papá jugando con su hijo y un señor de mayor edad sentado
enfrente de ellos observándolos; pensamos dirigirnos hacia allá pero decidimos
acercarnos con un muchacho que se encontraba solo en una banca más adelante,
nadie de los demás queríamos preguntar, Junett y Maguis eran las encomendadas.
Nos acercamos con el muchacho y cuando le preguntó Junett si podíamos hacerle
unas preguntas, con lo que parecía un pretexto nos dijo que esperaba a alguien,
insistió Junett diciendo que no tardaríamos mucho, a lo que accedió, mientras
se terminaba de realizar la entrevista, Alán y Karo se decidieron a acercarse a
una adulto de la tercera edad, estaban contentos porque se habían decidido, de
lejos los vimos y nos dio gusto que estaban a punto de hacerlo, pero para
sorpresa de todos, el señor les contesto con un rotundo No, por lo cual se
unieron otra vez con nosotros los demás, para continuar buscando a quien más entrevistaríamos,
nos acercamos a otro señor que estaba sentado sólo en una banca, Maguis se
presentó y comenzó por preguntarle si tenía nietos y si estos iban a la
escuela, el señor no contestaba coherentemente, por lo que le agradecimos y nos
despedimos de él. Unos pasos más adelante nos detuvimos para tomar decisiones,
nos preguntábamos quien sería un buen
prospecto para nuestra investigación, discurrimos acercarnos con uno de los
boleros, quién inmediatamente se interesó en participar en nuestro trabajo. El
señor fue muy directo, inteligente y concreto, se notaba que sabía de lo que
hablaba, fue muy interesante compartir con él unos minutos. Pensamos en dos
entrevistas más y a quiénes podríamos hacerles las preguntas, que fueran
diferentes a nuestros anteriores entrevistados, recordamos al niño que jugaba
con su papá y fuimos a buscarlo, pero al llegar al lugar donde se encontraban
nos dimos cuenta que ya no estaban; observamos a través de los árboles y
jardines propios del jardín de Tequis, y vimos dos mujeres jóvenes vestidas de negro con faldas largas, las
cuales estaban desde que llegamos al jardín y continuaban conversando. Nos
quedamos un poco atrás, Maguis y Junett se adelantaron para comenzar a hacerles
las preguntas, fuimos llegando los demás y escuchábamos el poco interés que
mostraban hacia el tema de la educación; por último regresamos hacia la parte
central del jardín y nos encontramos con otro papá joven con sus hijos pequeños
quienes desviaban la atención de su padre, pues le pedían los mirara hacer
algunos de sus saltos intrépidos, fue el turno de Karo quien se atrevió a ser
la entrevistadora cosa que antes no quería hacer. Al finalizar las entrevistas,
regresamos a posgrado, mientras caminábamos por la acera, platicábamos
animadamente, recordando algunas de las respuestas que nos habían expresado los
entrevistados, sobre todo al niño pequeño que estaba con su papá que nos dijo
que él estudiaba magia lo que nos causaba hilaridad y la entrevista que nos
había dejado sorprendidos, la del señor bolero, una persona preparada, culta y
con conocimientos docentes, nos arrepentíamos de no haberle hecho más
preguntas, teníamos la duda del por qué había dejado de estudiar.
Llegando al salón,
preparamos el almuerzo como todos los sábados, esta vez le tocó a Maguis; que
por cierto estaba delicioso. Mientras comíamos seguíamos comentando lo
sucedido, mientras esperábamos a que regresará el profesor, quién nos dijo que
se tardaría un poco, que no nos desesperáramos que pronto estaría de nuevo en el
salón. Seguíamos compartiendo nuestras experiencias, escuchando las grabaciones
y apuntando lo importante para compartirlo con el profesor, fue cuando llegó la
maestra Isabel a saludarnos, nos dio mucho gusto verla; se quedó unos minutos
platicando sobre la maestría, nuestro
grupo y nuestra próxima graduación lo que nos hizo sentir felices; el profesor
regresó y la maestra Isabel se despidió, para continuar la clase; y vino la
pregunta obligada: ¿cómo les fue? Comenzamos a platicarle todo el panorama
referente a las respuestas, el contexto y lo que observamos en torno a los
lineamientos que nos dio. Comenzamos por
platicarle que no es fácil acercarse a las personas para dialogar con ellas y
que no siempre se encuentran en disposición de externar su punto de vista con
desconocidos sobre un tema. Le platicamos del señor bolero que fue la
entrevista que más nos causó impacto, él nos comentó que a veces no sabemos que
hay detrás de la actividad de una persona y que es bueno acercarse a él para
conocerlo y saber sus motivos y circunstancias.
Le comentamos sobre todas
las entrevistas, lo que nos había llamado la atención, el lenguaje corporal y
verbal de los entrevistados, fue ahí que nos dimos cuenta la razón del
ejercicio que iba más allá de la opinión de unas personas; la esencia era la
socialización, mostrarnos un pequeño panorama para comprender hacia donde
estamos educando; si vamos por un buen camino y que valores deben recuperarse.
Todo este dialogo nos llevó a que el profesor nos explicará el esquema que
tenía en el pizarrón y que fue complementando con un cuadro que dejaba más
claros estos conceptos.
Nos cuestionamos,
reflexionamos en torno a la educación; nos preguntamos qué debemos hacer para
lograr concientizar a los alumnos, que deberían aprender que no está escrito en
ningún lado; esto originó que el profesor nos preguntara que materia
considerábamos la más importante y cual materia no llevamos en la preparatoria y nos hubiera gustado cursar; todos opinábamos
según nuestras experiencias vividas, mientras opinábamos el profesor elaboró un
esquema en el que fue anotando lo que nosotros le decíamos para analizar
nuestras respuestas y después concluir que lo que se necesita es una formación
integral en las escuelas.
Con ejemplos y anécdotas llegamos
a concretar las ideas, que podemos resumir en que debemos: “pensar en el futuro”,
transformar la educación, hacer conscientes e inteligentes a los alumnos, sacar
lo mejor de todos. Al término de la clase el profesor nos dejó como
reflexión “¿Hacia dónde vamos a partir
de esta clase?” Y nos pidió que con una
palabra le dijéramos como nos sentíamos; con distintos conceptos pero con la
misma esencia le poníamos nombre a nuestro sentir de ese momento, todos se
relacionaban con la paz interior, con la tranquilidad y el acogimiento.
Este es comentario de ejemplo
ResponderEliminarEsta fue una mis sesiones favoritas! A pesar de que la mayoría de nosotros pasábamos por momentos difíciles, fue muy reconfortante poderlo compartir con el grupo y sentir su apoyo! Más que un grupo de compañeros, nos hemos convertido en un grupo de amigos. Gracias por todo su cariño y apoyo incondicional!
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