miércoles, 3 de junio de 2015

BITÁCORA Sábado, 9 de mayo 2015



9 de la mañana, los alumnos fueron llegando al salón, al entrar se percataron que el maestro estaba esperándolos y que la disposición de las mesas había cambiado, en el aula se observaban dos conjuntos de grupos de mesas; el de la entrada no tenía ninguna silla alrededor y formaba un cuadro cerrado, a diferencia del grupo de mesas que estaba más cerca de la pantalla que formaba una “c” y tenía alrededor las sillas, que una a una fuimos ocupando. Como todas las mañanas de sábado nos saludamos y deseamos un buen día, el cual era diferente pues la mayoría no conocía al nuevo maestro; algunos sólo lo habían visto y otros de hacía ya tiempo.

Uno a uno fuimos llegando, a todos nos sorprendió de la misma manera, la disposición de las mesas, algunos comentamos que no nos gustaba estar tan adelante; ese día faltó nuestro compañero Alán, y como compañera tenemos a Elba que se unió a nuestro grupo por este bloque de materias. Estando todos sentados, listos para comenzar, siendo las 9:25am, el maestro amablemente nos saludó y pidió lo esperáramos que iría por la maestra Isabel para que lo presentará como hace todas las veces que el grupo tiene un maestro y materia nueva. Nos encontrábamos ansiosas y motivadas.

La maestra leyó el extenso curriculum de nuestro nuevo maestro Marco Ruiz Müller, el cual escuchábamos con atención, sorprendidos de lo capacitado y preparado de nuestro maestro, siempre con la inquietud de saber cómo sería está nueva clase.

Al terminar de presentárnoslo, Isabel se retiró deseándonos nos fuera bien en esté nuestro último semestre de Maestría. El maestro comenzó a hablarnos y lo primero que nos mencionó fue que además de conocerlo en el medio docente, quería que lo conociéramos como persona; comenzó hablándonos de sus dos lindas hijas, que le gustaba cantar aunque no lo hacía bien, que tocaba la guitarra, que le gustaba el vóley bol; lo que nos contó y como lo decía nos hacía sonreír y sentirnos en confianza. Al terminar de contarnos sobre él, nos pidió nos fuéramos presentando que quería conocernos; nos dio la palabra creo que a todos nos daba un poco de pena comenzar. Por fin Maguis fue la primera, la presentación fue distinta a las otras, se sintió mucha confianza entre nosotros y creo que supimos otras cosas diferentes de nosotros que desconocíamos, a casi todos nos gusta cantar, aunque creemos que no lo hacemos muy bien; uno a uno nos fuimos presentando, Karo, Junett, Lore, Elba y yo, hablamos de lo que nos gusta, de lo que nos apasiona, de lo que hacemos y nuestros planes, fue un momento enriquecedor.

Al terminar la presentación, el maestro nos puso un video, el video sólo duraba unos minutos pero en un corto tiempo mostraba un gran simbolismo de lo que es un aprendiz y su maestro, el video era una caricatura que desde los personajes y las situaciones mostraban todo el ambiente de la enseñanza-aprendizaje.

Al finalizar el video, el maestro nos preguntó simplemente que habíamos observado, momentos antes nos indicó que en cuanto quisiéramos tomar la palabra lo hiciéramos y que si hablaba mucho lo interrumpiéramos, que porque tenía la mala costumbre (así lo dijo) de hablar sin parar y a veces repetir las cosas, eso nos causó risa. Al lanzar la pregunta comenzamos a dialogar, primero con palabras claves, como aprendiz, maestro, chispa; para después completar frases donde indicábamos las situaciones y todos los sentimientos derivados de ellas. Fuimos llegando a conclusiones, dentro de las cuales mencionamos varios puntos importantes: La perseverancia para aprender a través de la práctica, que el maestro es sólo el medio, quien enseña el cómo para que el aprendiz lo haga por él mismo;  no rendirse nunca ya que con tiempo, amor y  paciencia llegas a lograr tener la chispa que el maestro posee al crear, a tal grado de mejorar tanto que  el trabajo rebasa el del mismo maestro. Fue un momento de reflexión muy interesante que concluyó con una anécdota de nuestro maestro, quien nos contó una situación donde se reflejaba perfectamente esto. La historia había ocurrido ya hace algún tiempo en donde el aprendiz y la maestra no se habían rendido, al tratar de hacer un desayuno donde había un grupo de personas invitadas a probarlo. El alumno, a quien le gustaba mucho el huevo, intento variadas ocasiones preparar este platillo principal, del cual solo obtenía huevos rotos con todo y cascaron, a pesar de que las personas los esperaban hambrientas, ni la maestra ni el aprendiz vacilaron, ni dejaron de intentarlo una y otra vez, hasta que por fin, ¡lo lograron! La moraleja de la historia fue: para lograr aprender a hacer algo bien hecho se necesita paciencia y muchos huevos, todos reímos.

Después el maestro nos indicó que haríamos una dinámica, sacó un juego de copias voluminoso y pesado donde venían las lecturas de la materia de sociología, además nos dio el periódico de ese día, junto con un diurex y unas tijeras; las indicaciones fueron: en el conjunto de mesas que al juntarse generan un espacio en medio de ellas, deben crear un  soporte que aguante el peso de las copias, pueden hacerlo como ustedes quieran, sólo que soporte. Manos a la obra, primero discutimos como sería la mejor manera de generar mayor soporte, en qué sentido era más conveniente acomodar las páginas del periódico; nos organizamos de manera eficiente, Elba cortaba los diurex, y las demás alrededor íbamos acomodando los periódicos a lo largo, percatándonos que en uno de los lados no llega hasta la mesa, en ese momento resolvimos que con lo que sobrara de periódico cubriríamos esos huecos. En cuanto más nos alejábamos de las orillas el periódico quedaba más débil, por lo que Karo se metió entre las mesas e hizo de apoyo para pegar las partes restantes, pegamos los periódicos sin fijarnos que noticias tenían y sin darle ninguna importancia a ello. Al finalizar estábamos orgullosas de nuestro trabajo, el espacio hueco había quedado totalmente tapado. El maestro después de la indicación de los últimos 5 minutos para terminar, se acercó dejando caer sin ningún cuidado las copias sobre nuestro flamante piso de periódico, una que otra nos asustamos e hicimos ruidos de angustia; nada sucedió por el momento, prueba superada, el periódico soportaba el peso; el maestro nos cuestionó, preguntándonos que noticias veíamos en el periódico, entre todas comentábamos lo que antes no habíamos notado, anuncios de deportes, anuncios del día de la madre, política, anuncios clasificados; al terminar de responder volvió a cuestionarnos y si rompo aquí y acá, y así fue despedazando partes del periódico sin detenimiento, pidiéndonos hiciéramos lo mismo, cada vez se volvía más débil nuestra creación; al tiempo que lo hacía hablaba de la sociedad, de la humanidad y lo que somos en este mundo, del valor hacía lo que hacemos y vivimos, ¿qué nos soporta? ¿Quiénes nos soportan? En ese momento colocó su computadora encima de las copias, alegando que la tecnología cubre nuestras necesidades actuales; para entonces el peso era mayor y el soporte comenzaba a desvanecerse, todas nos pusimos muy nerviosas, teníamos miedo que cayera al suelo, el maestro tranquilo, parecía no inmutarse por lo que podría suceder, mientras seguía haciéndonos reflexionar sobre nuestro papel en el mundo; ¿Existen personas que aún les importan los demás? Maguis no aguantó más y se metió entre las patas de las mesas a rescatar la computadora y las copias, pareciera que el maestro sabía que esto sucedería, todo indicaba que lo tenía calculado. Mientras Maguis sujetaba desde la parte de abajo, las demás intentábamos sostener el poco apoyo que quedaba en las orillas de las mesas, el maestro nos hizo observar que noticias quedaban intactas y sostenían el peso, para nuestro asombro nos dimos cuenta que eran positivas y que todavía había algo de esperanza en contra de todas las vicisitudes y problemas. Al salir Maguis de entre las patas de las mesas, el maestro por fin dejo caer el pesado juego de copias sin ningún reparo, el golpe fue tan fuerte que más de una se sobresaltó, aun así las orillas seguían pegadas a las mesas.



Después de la actividad el maestro nos pidió pasáramos a nuestro lugar, ya acomodados nos volvió a cuestionar, sobre nuestro papel en la educación y en la vida futura de nuestros alumnos, de nuestros hijos y de nosotros mismos. Que interesante fueron las reflexiones que se hicieron en torno al tema, todas participábamos contando nuestra experiencia, como nos sentimos al ver que todo se rompía y el temor de no alcanzar a sostener lo poco que quedaba, esto fue sólo una analogía que nos demostró nuestro mundo, nuestra sociedad marcada por tantas eventualidades y puntos negativos, pero que al fin y al cabo tiene esa esperanza de aquello que la sostiene y la hace seguir viviendo y buscando su bienestar.
Terminando de exponer nuestras ideas, el maestro se dispuso a explicarnos como sería la dinámica de las clases, los porcentajes de los ejercicios y trabajos, las lecturas que complementarían nuestra clase, nos indicó el manejo de la bitácora, del blog, de las evidencias de lectura, para entonces pasaban de las 11 am, que es generalmente la hora del receso, se nos notaba un poco inquietas pues teníamos hambre, el maestro continuo explicándonos sin darse cuenta, hasta que mencionó que no sabía de la hora, en ese momento nos pidió disculpas  debido a que como ya nos había dicho, se le van los minutos platicando, nos pidió nuevamente le dijéramos cuando esto sucediera. En ese momento salimos a receso.

Casi a las 12 del día retomamos la clase, para entonces ya nos había indicado la lectura para la siguiente clase y habíamos hecho la rifa de cómo nos organizaríamos con la bitácora. Nos pasó el link del blog, le hicimos algunas preguntas sobre que noticias, o cada cuando había que estarlo alimentando de información.

Para terminar la clase el maestro nos pidió le dijéramos que esperábamos de la clase, de la materia; una vez más comenzamos a dar nuestro punto de vista, coincidimos la mayoría en lo interesante que se nos hicieron las dinámicas y que nos gustaría así llevar las clases. Le comentamos al maestro que  nuestras expectativas eran muchas en cuanto a ver la sociología desde otro punto de vista.  Salimos todas de clase satisfechas y contentas, llenas de energía para la siguiente vez. Nos despedimos de nuestro maestro, agradeciéndole sus atenciones. Y hasta la próxima………                                                                                     
Ana Villalba



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