Buenas tardes maestro y compañeros. En relación con la actividad de las
etiquetas y las tarjetas que tuvimos en la segunda sesión, quisiera compartirles
una anécdota que me sucedió hace aproximadamente un año. Como la mayoría
de ustedes saben, yo empecé a trabajar en el Instituto Lomas del Real hace ya
algunos años como parte del departamento de psicología y dando solamente
algunas clases, además de ser la preceptora (una especie de tutora, para los que
no conocen el termino) de alrededor de 35 niñas, desde primero de primaria hasta
segundo de prepa. Dentro de mi labor de preceptoría, además de estar en
continua comunicación con los papás, yo tenía que tener un seguimiento
académico y personal muy cercano de mis preceptuadas. El año pasado una de
mis preceptuadas de segundo de prepa tuvo un año bastante difícil, esta niña
tiene un TDAH (Déficit de atención dispersa) bastante severo, cosa que le ha
provocado muchos problemas académicos a lo largo de su historia escolar. Ese
año el nivel académico de la mayoría de sus materias se había elevado bastante,
les estaba costando muchos trabajo concentrarse en clase, seguir instrucciones,
cumplir con las tareas o trabajos encargados, completar apuntes o trabajos de
clase, en fin se sentía devastada. Yo tenía trabajando con ellas dos años, en los
cuales además de muchas otras cosas, había trabajado con ella el uso de
herramientas como la agenda, las alarmas, los recordatorios, los mapas
conceptuales, los esquemas… herramientas que le ayudaran en su organización
personal y escolar, y lo venía haciendo bastante bien, hasta ese semestre. Para
no hacerles el cuento más largo, para final de semestre yo tenía una cantidad de
quejas de sus maestras incalculable, la mayoría sobre “la mala actitud” que la
niñas estaba tomando, decían cosas como que se había vuelto una floja, que ya
no le interesaba nada, que nunca trabajaba, etc., yo les pregunté si alguna de
ellas se había acercado a la alumna para intentar hablar con ella o ver que le
pasaba, a lo cual todas respondieron que no. No podía creer lo que estaba
oyendo, ninguna se había tomado la delicadeza de acercarse a ella, sin embargo,
ya todas la habían juzgado y sacado su conclusión al respecto. Saque a la alumna
de su salón de clases, como normalmente se hace en preceptoría, y me la lleve a
platicar, en cuanto le pregunté que como estaba ella se soltó a llorar de una
manera impresionante, empezó a decirme lo mal que sentía, la culpa que traía
cargando por no poder dar los resultados que sus papás y las maestras esperaban
y lo mal que le hacían sentir los comentarios de las maestras. Recordé que no
hace mucho había visto un video sobre cómo se sienten los niños con TDA (el
cual adjunto aquí como VIDEO 1), sabía que estaba dirigido a niños más
pequeños, pero aun así se lo puse. Cuando el video terminó ella no podía dejar de
llorar y lo único que podía decirme era que justo así se sentía ella y que por qué
era tan difícil de que los demás lo entendieran. Duramos más de una hora
platicando, deje que se desahogara y se liberara de toda la presión que traía
cargando. Después fui a hablar con la coordinadora y directora de prepa sobre
esta situación, a raíz de ello se habló con las maestras para hacerles saber la
situación de la alumna y pedirles que fueran más tolerantes con ella dentro de sus
clases. A raíz de este cambio, la alumna pudo terminar su semestre un poco más
tranquila, claro con su cuota de exámenes extraordinarios de cada semestre
jajajaja, pero terminó.
Toda esta historia es con la intención de que reflexionemos sobre nuestros juicios
y nuestra actitud hacía nuestros alumnos, recordemos que detrás de cada uno de
ellos hay una historia, de la cual nosotros, muchas veces, no tenemos ni la menor
idea. Tomémonos el tiempo de sentarnos con ellos y preguntarles qué pasa, y
darles así la confianza para de acercarse a nosotros cuando tengan algún
problema. Hay que recordar que nuestras palabras y actitudes podemos llevar a
alguien muy lejos, pero también podemos terminar con sus autoestima y dañarlo
por siempre. Nuestra labor es una de las bellas y gratificantes que puedan existir,
aprovechémosla para hacer de nuestros alumnos, a través del ejemplo, personas
fuertes y capaces de comprender a los demás. Además del video que le mostré a
mi preceptuada, les dejo otros dos sobre el daño que hace etiquetar de forma
equivocada a nuestros niños y jóvenes, dentro y fuera de la escuela.
Proceso y contenido del curso de sociología de la educación de la UNIVERSIDAD MARISTA DE SAN LUIS POTOSÍ.
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Aquí les dejo los links de los videos que les menciono en la anécdota.
ResponderEliminarLA VERDAD DETRAS DE LAS ETIQUETAS PSIQUIATRICAS EN NIÑOS
https://www.youtube.com/watch?v=D2MIW3gE4wk
No pongan etiquetas siquiátricas a los niños
https://www.youtube.com/watch?v=M9XkgzcTe04
TDA/EMOCIONES
https://www.youtube.com/watch?v=KkGzw1JTLyY