miércoles, 3 de junio de 2015

Anécdota sobre el etiquetar. Karo Herrera

Buenas tardes maestro y compañeros. En relación con la actividad de las

etiquetas y las tarjetas que tuvimos en la segunda sesión, quisiera compartirles

una anécdota que me sucedió hace aproximadamente un año. Como la mayoría

de ustedes saben, yo empecé a trabajar en el Instituto Lomas del Real hace ya

algunos años como parte del departamento de psicología y dando solamente

algunas clases, además de ser la preceptora (una especie de tutora, para los que

no conocen el termino) de alrededor de 35 niñas, desde primero de primaria hasta

segundo de prepa. Dentro de mi labor de preceptoría, además de estar en

continua comunicación con los papás, yo tenía que tener un seguimiento

académico y personal muy cercano de mis preceptuadas. El año pasado una de

mis preceptuadas de segundo de prepa tuvo un año bastante difícil, esta niña

tiene un TDAH (Déficit de atención dispersa) bastante severo, cosa que le ha

provocado muchos problemas académicos a lo largo de su historia escolar. Ese

año el nivel académico de la mayoría de sus materias se había elevado bastante,

les estaba costando muchos trabajo concentrarse en clase, seguir instrucciones,

cumplir con las tareas o trabajos encargados, completar apuntes o trabajos de

clase, en fin se sentía devastada. Yo tenía trabajando con ellas dos años, en los

cuales además de muchas otras cosas, había trabajado con ella el uso de

herramientas como la agenda, las alarmas, los recordatorios, los mapas

conceptuales, los esquemas… herramientas que le ayudaran en su organización

personal y escolar, y lo venía haciendo bastante bien, hasta ese semestre. Para

no hacerles el cuento más largo, para final de semestre yo tenía una cantidad de

quejas de sus maestras incalculable, la mayoría sobre “la mala actitud” que la

niñas estaba tomando, decían cosas como que se había vuelto una floja, que ya

no le interesaba nada, que nunca trabajaba, etc., yo les pregunté si alguna de

ellas se había acercado a la alumna para intentar hablar con ella o ver que le

pasaba, a lo cual todas respondieron que no. No podía creer lo que estaba

oyendo, ninguna se había tomado la delicadeza de acercarse a ella, sin embargo,

ya todas la habían juzgado y sacado su conclusión al respecto. Saque a la alumna

de su salón de clases, como normalmente se hace en preceptoría, y me la lleve a

platicar, en cuanto le pregunté que como estaba ella se soltó a llorar de una

manera impresionante, empezó a decirme lo mal que sentía, la culpa que traía

cargando por no poder dar los resultados que sus papás y las maestras esperaban

y lo mal que le hacían sentir los comentarios de las maestras. Recordé que no

hace mucho había visto un video sobre cómo se sienten los niños con TDA (el

cual adjunto aquí como VIDEO 1), sabía que estaba dirigido a niños más

pequeños, pero aun así se lo puse. Cuando el video terminó ella no podía dejar de

llorar y lo único que podía decirme era que justo así se sentía ella y que por qué

era tan difícil de que los demás lo entendieran. Duramos más de una hora

platicando, deje que se desahogara y se liberara de toda la presión que traía

cargando. Después fui a hablar con la coordinadora y directora de prepa sobre

esta situación, a raíz de ello se habló con las maestras  para hacerles saber la

situación de la alumna y pedirles que fueran más tolerantes con ella dentro de sus

clases. A raíz de este cambio, la alumna pudo terminar su semestre un poco más

tranquila, claro con su cuota de exámenes extraordinarios de cada semestre

jajajaja, pero terminó.

Toda esta historia es con la intención de que reflexionemos sobre nuestros juicios

y nuestra actitud hacía nuestros alumnos, recordemos que detrás de cada uno de

ellos hay una historia, de la cual nosotros, muchas veces, no tenemos ni la menor

idea. Tomémonos el tiempo de sentarnos con ellos y preguntarles qué pasa, y

darles así la confianza para de acercarse a nosotros cuando tengan algún

problema. Hay que recordar que nuestras palabras y actitudes podemos llevar a

alguien muy lejos, pero también podemos terminar con sus autoestima y dañarlo

por siempre. Nuestra labor es una de las bellas y gratificantes que puedan existir,

aprovechémosla para hacer de nuestros alumnos, a través del ejemplo, personas

fuertes y capaces de comprender a los demás. Además del video que le mostré a

mi preceptuada, les dejo otros dos sobre el daño que hace etiquetar de forma

equivocada a nuestros niños y jóvenes, dentro y fuera de la escuela.

1 comentario:

  1. Aquí les dejo los links de los videos que les menciono en la anécdota.

    LA VERDAD DETRAS DE LAS ETIQUETAS PSIQUIATRICAS EN NIÑOS
    https://www.youtube.com/watch?v=D2MIW3gE4wk

    No pongan etiquetas siquiátricas a los niños
    https://www.youtube.com/watch?v=M9XkgzcTe04

    TDA/EMOCIONES
    https://www.youtube.com/watch?v=KkGzw1JTLyY

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